08 marzo 2021

COCA DE LLANDA DE CHOCOLATE Y HORCHATA

La verdad sea dicha, no es que publique demasiado en el blog. Y no porque no cocine sino porque no me apetece escribir. Pero cuando se trata de celebrar algo con mi amiga Marisa simplemente no me lo puedo perder. ¿Y qué se celebra? ¡Pues nada menos que el décimo aniversario de su blog Thermofan! No es nada fácil cumplir tantos años con un blog y menos con el nivel del de mi amiga, con su número de visitas desde todas partes del mundo y con la calidad y amor de todas y cada una de sus entradas.

La vida y las circunstancias nos mantienen separadas pero, aún así, ella sabe que la quiero mucho y que participo con muchísimo gusto en la celebración del décimo aniversario de Thermofan con el lema “Te regalo mi receta”. Celebramos 10 años juntos. Además, tres empresas han decidido colaborar aportando sus regalos, por lo que encima ¡tenemos premio!: Arroz DacsaChufas Bou y Lovelahuerta.


Para participar había que preparar una receta que, como mínimo entre sus ingredientes, llevara uno de DOP/IGP Valencia. Y mira tu por donde, la caUsalidad hizo que hace unos días me llegara un paquete desde España con productos que había pedido. ¿Y qué creéis que venía entre ellos? Pues nada menos que un tetrabrik de orxata ecològica de València Terra i Xufa hecha con chufa de Valencia Consejo Regulador Denominación de Origen.

En esta ocasión no me quedaban chufas ecológicas de las que Marisa me mandó porque, siendo una enamorada de la horchata, las había gastado todas. Pero el tetrabrik de horchata me ha venido al pelo para preparar esta receta con la que participo. Y que mejor que elegir una de las más icónicas de Valencia y del blog de mi amiga que su coca de llanda de chocolate ¡pero con horchata!

Querida Marisa, este es mi pequeño homenaje para recordarte que, aún en la distancia, sigues en mis pensamientos. Muchísimas felicidades por tu cumpleblog y por muchos años más compartiendo recetas y cariño. ¡Un besazo guapa! Y ahora...vamos al LÍO...😁

Ingredientes: 5 huevos M; 280 g azúcar; 380 g horchata; 250 g aceite de girasol; 480 g harina; 160 g chocolate en polvo Valor; 2 sobres levadura Royal.

Preparación: Tamizar la harina, el chocolate y la levadura (aquí no he encontrado los sobres de gasificantes) y mezclar bien en un bol. Reservar.

En el bol de la amasadora batir los huevos con el azúcar con ayuda de las varillas y a velocidad máxima hasta obtener una crema. Bajar la velocidad a la mitad y añadir primero el aceite a cucharadas y después la horchata también a cucharadas para que se integre todo muy bien. Finalmente ir añadiendo la mezcla de los ingredientes secos hasta que se integre por completo.

Humedecer una lata para coca (yo me compré una de longitud variable hace tiempo) con agua y forrar con papel de horno. Verter la masa encima y repartir bien por toda la lata, dando golpecitos suaves para que quede homogénea.

Hornear a 180 ºC (calor arriba y abajo sin ventilador) durante 40 minutos. Para estar seguros, pinchar la coca por varios sitios con un palillo que debe salir limpio. Sacar del horno y dejar enfriar. Está espectacular de esponjoso y de sabor, la próxima vez haré la mitad porque sale una coca muy grande para sólo dos en casa pero lo bueno es que se mantiene tierno más de una semana. ¡Esta receta se queda en casa para siempre!

08 febrero 2021

FLAMMKUCHEN

La primera vez que probé esta especialidad de Alsacia fue cuando visitamos a unos amigos que vivían en Bonn. Nos llevaron a comer a una típica taberna alemana, de esas en las que las mesas son de madera y las camareras son capaces de llevar hasta 10 jarras de cerveza en una mano. Y desde entonces he querido prepararlo en casa.

El Flammekueche (en alsaciano), Flammkuchen (en alemán, literalmente "tarta hecha en las llamas") o tarte flambée (en francés) es una especialidad de las regiones históricas de Alsacia, Saarland, Baden y Pfalz en la región fronteriza franco-alemana. Es una masa de pan extendida muy finamente en forma de óvalo que se cubre con crème fraîche, cebolla y panceta. Sin más pretensiones pero riquísimo.

Cuentan que el plato fue creado por agricultores germánicos de Alsacia, Baden y el Palatinado que solían hornear pan una vez a la semana. Originalmente era un plato casero que no hizo su debut en un restaurante hasta la "locura de la pizza" de la década de 1960. Después de la anexión de Alsacia por Francia, el Flammkuchen se abrió camino también en la cocina francesa.

Yo me he querido ceñir a la receta tradicional aunque se pueden encontrar actualmente algunas variaciones con quesos, champiñones o incluso la versión dulce. Un plato sencillo de preparar si te gusta hacer masa casera.

Ingredientes: 200 g harina; 1/2 cucharadita sal; 1/4 cucharadita azúcar; 1/2 sobre levadura seca de panadería; 125 ml de agua; 100 g crème fraîche; 1 cebolla pequeña; 100 g panceta; pimienta.

Preparación: En el bol de la amasadora mezclar la harina, la sal, el azúcar y la levadura. Accionar el gancho e ir añadiendo el agua a cucharadas hasta que se forme una masa que se enganche en el gancho y se despegue de las paredes.

Pasar la masa a la superficie de trabajo ligeramente enharinada y continuar amasando con las manos hasta obtener una masa suave y lisa. Poner en un bol y dejar reposar tapada durante 1 h dentro del horno apagado. Plegar la masa de nuevo, formar una bola y dejar reposar de nuevo tapada durante 1 h más.

Con la ayuda de un rodillo, estirar la masa en forma de óvalo con unos 3 mm de grosor y colocar en una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado. Precalentar el horno a 200 ºC (calor arriba y abajo sin ventilador).

Extender la crème fraîche sobre la masa con la ayuda de una espátula, dejando un borde de 1 cm libre alrededor. Pelar la cebolla, cortarla en aros finos y esparcirla sobre la crème fraîche. Finalmente repartir la panceta cortada en tiras o cubitos por encima y sazonar con pimienta.

Hornear durante 12 minutos y servir inmediatamente. ¡De rechupete!


10 enero 2021

BOCADILLO DE FIAMBRE DE POLLO CON ESPÁRRAGOS Y MAYONESA DE PESTO #unomasmenos100desperdicio0

Creo que ya os he dicho en más de una ocasión que me encantan los panes de aquí. No hay nada que más me guste que darme una vuelta por la sección del pan y ver qué han preparado. Y siempre cae alguno nuevo. Además, como tienen la cortadora automática, si veo un pan de los grandes que me gusta lo hago rebanadas y lo congelo, así siempre tengo un pan que me encanta para las tostadas del desayuno.

Y si son pequeños también los congelo y me sirven de almuerzo, que no siempre puedo cocinar aunque trabaje en casa. Y esa es la idea de hoy, un sencillo pero apetitoso bocadillo que me preparé para el almuerzo para aprovechar bien bien la pausa que tenía. Y con las cosas que tienes en la nevera, que no hace falta complicarse mucho.

Un pan rico de semillas, unos espárragos y aceitunas negras de unos botes que tenía abiertos, un poco de fiambre de pavo ahumado que siempre hay en mi caja de embutidos y quesos, unos restos de rúcula y, para darle un toque especial, mezclamos mayonesa con otro restillo de pesto verde. Una delicia que se va directa al proyecto de mi amiga Marisa (que dirige el blog Thermofan) y en el que hace bastante que no colaboro, "1 +/- 100, desperdicio 0", un proyecto que pretende concienciar sobre el reciclaje, la reducción de desperdicios, el ahorro, la defensa del medio ambiente…En su entrada ella lo explica divinamente.

Ingredientes: 2 panes de semillas; 6 espárragos blancos (de bote); rúcola; 4 lonchas fiambre de pollo ahumado; aceitunas negras; 2 cucharadas mayonesa; 2 cucharadas pesto.

Preparación: Abrir los panecillos por la mitad y tostar en el horno a 150 ºC durante 5 minutos. Mientras, mezclar bien la mayonesa con el pesto y reservar.

Untar un poco de mayonesa de pesto en la base del bocadillo, colocar encima un poco de rúcula, encima dos lonchas de fiambre de pollo, tres espárragos y aceitunas picadas y terminar con un poco más de mayonesa de pesto. ¡Riquísimo!


Pues aquí estamos de nuevo amiga, espero que te guste 😀 ¡Te mando un enorme abrazo virtual y te deseo muchos años más de proyecto!




05 enero 2021

SEMIFREDDO DE YOGUR, JENGIBRE Y MIEL

Empezamos un nuevo año en este cajón que es vuestro con una receta que preparé para el postre de la cena de Nochevieja. Había que despedir 2020 a lo grande y nada mejor que una delicia fresca y con un punto ácido y picante para dar la bienvenida al nuevo año.

Es un postre la mar de fácil de hacer y, si tenéis unos moldes bonitos como este de mini bundt cake, os quedará de lo más resultón. Sin más florituras. Menos es más. ¡Vamos con la receta!

Ingredientes: 100 ml nata líquida; 25 g azúcar; 25 g miel; ralladura de limón; 1 cucharada zumo de limón; 1 bolita jengibre en almíbar*; 200 g yogur griego.

Preparación: Montar la nata con el azúcar con unas varillas hasta que tenga una consistencia dura. Guardar en la nevera mientras realizamos los siguientes pasos.

En un bol mezclar muy bien el yogur con la miel, la ralladura y el zumo de limón y la bolita de jengibre muy picada. Añadir a la nata montada y mezclar bien con una espátula.

Rellenar los moldes (en mi caso han salido 5 con estas cantidades) y dar golpes suaves en la mesa para que se reparta bien por todo el molde. Cubrir con papel film cada molde y meter en el congelador durante al menos 4 horas.

Si no usáis moldes de silicona, que son fácilmente desmoldables, en el momento de servir poner el molde en una capa de agua caliente unos segundos, quitar el papel film y colocar en el plato de servir. ¡Veréis que cosa más rica!


*Aquí en Holanda se utiliza el jengibre en almíbar (también se llama jengibre para hornear) en platos de wok oriental, pasteles y postres. El almíbar es viscoso y muy dulce y el fuerte sabor del jengibre fresco ha desaparecido por completo. Para prepararlo se necesitan raíces jóvenes de jengibre (jengibre de tallo) porque no contienen fibra.