25 abril 2019

PATATAS AL AJILLO - 12 RECETAS, 12 BLOGUERS

Este mes se me ha pasado volando y casi no puedo ni publicar esta entrada que, como siempre, me hace especial ilusión. Ya sabéis que este año he decidido seguir adelante con la iniciativa 12 Recetas, 12 Bloguers que ya reactivé en 2018. Con ella pretendo homenajear, cada mes, a esos bloguers (y sus blogs) que siempre están ahí, a las que ya he cogido cariño e incluso considero amigos aunque no nos conozcamos en persona. Siempre he pensado que la mejor manera de devolver tanto cariño y apoyo es cocinando una de sus recetas. Y por eso estamos aquí.

Este mes de Abril he escogido a Juanan, cocinero de vocación según el mismo se define y alma mater del blog Cuuking!, a quien sigo (en silencio) desde hace mucho tiempo. Me gusta su manera sencilla de cocinar, se nota que pone mucho amor en todo lo que hace y me encantan sus videorecetas, esa musiquilla de fondo invita a ponerse el delantal...Si queréis saber mucho más de este chico tan salao os lo cuenta el mismo aquí.

Entre las muchísimas recetas que me gustan de su casa me he quedado con sus patatas al ajillo porque me parecen un acompañamiento sencillo y sabroso y mi apartado de patatas está un poco pelado jejejeje. ¡Vamos allá!

Ingredientes: 500 g patatas pequeñas; 2 dientes ajo; perejil fresco; aceite; sal; vino blanco.

Preparación: Lavar muy bien las patatas porque las vamos a cocinar con piel. Si elegís pequeñas basta cortar por la mitad. Poner a cocer en agua hirviendo con sal durante 10 minutos. Colar y reservar.

En una sartén poner un fondo de aceite y sofreír a fuego suave el ajo pelado y picado. Añadir las patatas y subir a fuego medio para que se doren (mover frecuentemente). Cuando lleven unos 5 minutos añadir un chorreón de vino blanco y dejar cocinar para que se evapore el alcohol. Finalmente añadir perejil fresco picado al gusto, remover bien y servir calientes.


Antes de despedirnos hasta el mes que viene (¿quién será el próximo?), he pedido a Juanan que conteste a un pequeño test con el que sabremos un poquito más de el. ¡Gracias resalao, por la receta y por prestarte a contestar!
  1. Un ingrediente: ¡El chocolate! No podía ser otro
  2. Una fuente de inspiración: La cocina de mi abuela
  3. Un utensilio: Un cuchillo bien afilado
  4. Una afición: Viajar
  5. Un destino: Italia
  6. Una comida: Pizza
  7. Un libro: 1984 (George Orwell)
  8. Una película: Moulin Rouge
  9. Un sueño: ¡Vivir de la cocina!
  10. Cocinar es... disfrutar del momento y desconectar
¡Ah! Y si te apetece compartir la entrada ¡estás en tu casa! ¡Un besazo!


23 abril 2019

TERNERA CON PERAS EN SALSA DE FRUTOS SECOS #treslibroslocuelos

Consultó el legajo en busca de una respuesta. En la cuarta hoja, bajo el título de "Roma anicoc", había escrito lo que parecía una receta muy breve: "¡No te preocupes, usa la intuición y diviértete! Estate atenta y no renuncies a escuchar tus sentidos. Entonces, déjate llevar. Nunca tengas prisa, es el peor enemigo. Toma nota de cada nuevo sabor, de cada aroma antes de que se confunda con los otros. Y, sobre todo, sueña." ¿Qué clase de receta era aquella? ¿Y qué sentido ocultaba un título tan estrafalario? Tuvo la tentación de desobedecer los consejos de Antoine, saltarse páginas o leer en diagonal, en busca de mensajes encubiertos. Pero fue fiel a su promesa y se dedicó a releer las palabras del maestro. Las repitió hasta que se las aprendió de memoria y, con este espíritu, se dispuso a cocinar el plato.



Así reza un fragmento de la tercera parte del libro La cocinera, de Coia Valls, una novela histórica que leí hace un tiempo y que me dejó con muy buen sabor de boca...nunca mejor dicho. Estamos en 1771 en Barcelona adonde la joven Constança Clavé llega para reunirse con sus abuelos desde la lejana Lima tras la muerte de su padre, un diplomático al servicio del virrey Manuel de Amat. Lleva consigo paisajes, gustos y texturas grabados en la memoria y un cuaderno de recetas de quien fue su primer maestro en la corte peruana, el chef Antoine Champel. En Barcelona, Constança sueña con convertirse en una gran cocinera y se abrirá paso con coraje y pasión entre las calles de una ciudad convulsa, moviéndose entre los grupos que llaman a la revolución y aquellos otros que frecuentan salones más refinados y exquisitos, una esfera de poder donde se mueven personajes fascinantes, como el que fue considerado el primer gastrónomo de la época, el barón de Maldà.


Aprovechando que hoy celebramos el #diainternacionaldellibro y que somos tres lectoras empedernidas, les propuse a mis amigas Pepi y Marisa preparar una receta basada en algún libro que hubiéramos leído y aunar, así, dos de nuestras grandes pasiones: la lectura y la cocina. Y aquí estamos #treslibroslocuelos.

Del libro que os traigo he cocinado la famosa receta a la que Constanza hace referencia y que prepara en su afán de demostrar a su mentor, Monsieur Plaisir, de lo que es capaz. Yo la he rebautizado pero he tratado de seguir los pasos de Constanza a la hora de cocinarla...¡Allá vamos!

Ingredientes para el guiso: 350 g carne ternera; 1 cebolla grande; 35 g pasta concentrado tomate; 1 cucharadita harina; 2 vasos agua; 2 peras; aceite; sal; pimienta.

Ingredientes para la picada: 25 g piñones; 25 g almendras; 25 g avellanas; 6 g perejil fresco; hebras de azafrán; sal; pimienta; 1/2 cucharadita clavo molido; 1/2 cucharadita canela molida; 1 cucharadita cacao amargo en polvo; 1/2 vasito vino blanco.

Preparación: Cortar la ternera en trozos no muy grandes. Salpimentar al gusto y rehogar en una cazuela con un fondo de aceite hasta que pierda el color rojo. Sacar y reservar.

En el mismo aceite rehogar la cebolla bien picada durante unos minutos. Cuando empiece a estar blandita añadir el concentrado de tomate, mezclar bien y seguir cocinando a fuego suave.

Mientras preparar la picada. En el vaso del robot poner todos los ingredientes excepto el vino y triturar hasta obtener una pasta (si queda algún trocito de avellana o almendra sin picar no pasa nada). Desleír con el vino blanco y reservar.

Añadir la carne al sofrito, mezclar y añadir la picada. Agregar un vaso de agua al vaso del robot para recoger todos los sabores y añadir al guiso. Pelar las peras, limpiar de corazón y semillas, cortar en daditos y añadir al guiso. Cocinar a fuego suave durante 30 minutos. Rectificar de sal, añadir otro vaso de agua y seguir cocinando a fuego suave durante 1 hora más. Apagar y dejar reposar unas horas.

Antes de servir (acompañado, por ejemplo, de arroz o patatas fritas) calentar suavemente. ¡No olvidar el pan para mojar!


Y aquí tenéis a las otras dos componentes del trío #treslibroslocuelos y sus maravillosas recetas que me acompañan en este homenaje a los libros y sus lectores (pincha en las fotos):

Chocolate caliente con nubes de vainilla
(inspirado en el libro El aroma del chocolate de Arenz Ewald)

Pollo alegre
(inspirado en el libro Afrodita de Isabel Allende)